Un poema magistral
Con los meses empezó a crecer en mi cabeza la idea de escribirte algún poema magistral. Una cosa tan bella que te dejara pasmada, y que significara mucho, o al menos algo muy importante, de nuestra relación o del tiempo juntos.
Cada vez que me ponía a pensar en algo así, me atacaba la vergüenza ajena propia y al final terminaba desistiendo de esa pretensión ridícula. Digo ridícula no porque me parezca que un poema así no pueda existir, más bien es porque esa palabra: magistral (que también podría reemplazar por espectacular o portentoso o impresionante o cualquier otra igual de ditirámbica), me resulta un poquito alejada del mundo en que nos movemos los dos. Aun cuando me parece hermoso y disfruto de ese lenguaje, me da la impresión de que nos acomoda más, o nos es más propio, el idioma tradicional.
Dicho esto, confieso que igual me puse a pensar en palabras bonitas y metáforas hiperbólicas, porque aunque tenga en mi cabeza una fijación contra las pretensiones artísticas elevadas, las berracas me conquistan lo mismo que las palabras cotidianas, o sea que no puedo evitarlas. Y aquí estoy sentado buscando por dónde empezar un poema tan pero tan pulento que te haga explotar de amor.
Ya oh, si sé que le estoy dando caleta de color y que es más probable que escriba cualquier cuestión a que me salga un súper poema así terrible bkn oh yeah! Así que para no seguir dándote la lata, mejor empiezo:
Deshojar poemarios
Para forjar tus vestidos
Perdón que interrumpa, pero me queda el último preámbulo: Mientras pensaba todo esto, estaba escuchando una canción que se llama Para vestirte hoy, y que sí, me hace pensar en ti. Lisandro es un bacanísimo, y en esa canción tiene un verso donde dice: desnudar la canción / Para vestirte hoy. Me permito patudamente copiarle la idea y cambiar lo de música por literatura. Él dice que va a buscar la manera de hacerle ropa a su querida con canciones, que se va a meter ahí en el mundo que le apasiona (porque claro, Lisandro es músico) y va a tratar de embellecer con las leyes de ese mundo a la persona a la que le canta.
Encuentro que le sale maravillosa la frase, con la música y todo la verdad es que queda perfecto. Y bueno, te cuento todo esto para confesar mi falta de originalidad y apropiación de metáforas que no inventé yo, pero que la verdad me siento casi obligado a agarrarlas y moldearlas a mi pinta, porque funcionan milimétricamente con las cosas que me pasan contigo. Y ahora mejor sigo:
Deshojar poemarios
Para forjar tus vestidos
Despertar a las bestias
Para hacer tu revolución
(sé que interrumpo de nuevo, pero este paréntesis es muy relevante. Ayer estaba escribiendo mientras tú trabajabas, estábamos en el comedor de mi casa, sentados frente a frente. Yo tratando de buscar versos magistrales y tú concentrada en la música y tu pega. No me di cuenta, pero en un momento te paraste y te sentaste en mis piernas, mientras yo aún tenía el pc abierto y la web donde escribo estas cosas a la vista. Llevaba poco escrito pero me dio la impresión de que alcanzaste a leer algo (capaz que no, pero bueno, esa impresión me dio). Entonces mi razonamiento fue el siguiente: POR LA CONCHADELALORA qué voy a hacer ahora que ya leyó un pedazo!? Llámale superchería si quieres, pero la verdad es que tengo muchas ganas de escribir ese poema, y el hecho de que siquiera lo hayas alcanzado a mirar sin estar terminado, me atormenta supersticiosamente porque pienso que ya no va a resultar.
Entonces se me ocurrió algo, porque sí, me dejó rompiéndome la cabeza para inventar alguna solución, y creo que la encontré. La superstición acá sería algo así como que el poema no resulta si es que lo lees antes de que esté terminado. Como ya lo viste, significa que en el momento en que lo dé por terminado, la cuestión va a valer corneta. Entonces, la solución magistral a este problema magistral, sería no terminarlo (duh!). Ambiciosa idea ¿verdad? Y para qué andamos con cosas, le da su toque de magistralidad al poema, lo que justamente le viene de perilla.
Así es, querida. Me dispongo aquí a iniciar un proyecto que no tiene final, y que es sólo para ti, o para ti y para mí, ojalá te guste)
Me veo queriendo
Me veo urgiendo
Deshojar poemarios
Para forjar tus vestidos
O
Despertar a las bestias
Para hacer tu revolución
Belleza,
Una ninfa de las ciudades del sur
Te refina las bastillas
Te usa como espejito mágico
Y te pregunta justo frente a tí
¿Quién es la más bonita?
Pero tú te sientas junto a tu ventana, e insistes en responder
No soy yo esa "más linda" que tú buscas
Y tus bestias empiezan a desperezar, y las mías cargan una energía monstruosa. Mejor dejamos la revolución para otra ocasión.
Y aprovechamos que tus vestidos van quedando preciosos, igual que los míos.
Y este poema aún no termina*
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