142
Hace un tiempo te dije que no teníamos que saltar ningún precipicio, que no era necesario el riesgo. Hoy estamos preparando el salto. Y el riesgo ahora no pesa ni un cuarto de lo que pesaba en ese entonces. Ya me agotaste los anticuerpos. Ya me measte. Te metiste en mi cuerpo a jugar a la pinta con mi corazoncito. Me miraste en la esquina más negra de mi sombra, y aún así me diste un beso. Tiene sentido lo del precipicio, o capaz que es sólo coincidencia. Pero resulta que ahora quiero eso. Ahora quiero quedarme hasta las ruinas. Que nos amanezcan juntas las cañas. Y que nos parta la cabeza algún tedio. Aparecer en el lugar preciso y la hora perfecta En que puedo verte desnuda cada día. Alcanzar tu mano en un instante Cuando la mía la reclama bajo las sábanas. Conversarnos hasta el número de pasos de la jornada, o reirnos como estúpidos porque la vieja tal y el tipo cuál. Quiero de eso, así mucho caleta. Y cada día quiero más.