Si me preguntan...
¿Por qué? Porque me encanta verte despertar. Porque me río mucho contigo. Porque disfruto escucharte. Porque desbordas alegría. Porque me sorprendes con tu ñoñez y con tu belleza, y con tu simpatía y con tus ronquidos. ¿Cuándo? En un momento inesperado. Cuando el tiempo cambió de ritmo, y el ritmo enfiló hacia un norte brillantoso. Cuando el deseo no espera, y nos sudamos todo el amor. Cuando te miro viva o en una pantalla, y no me lo creo, y después sí, y después me muerdo los labios, y vuelvo a mirarte, y te juro que no lo puedo creer. ¿Dónde? Donde cabemos los dos, lejos de la dureza y el tedio de algún mal día. En mi nuevo y precioso lugar seguro. Ahí donde sonrío sin razón aparente. Donde se me ablandan las angustias. En pleno punto muerto, callado y quieto, izando una tierna banderita pintada de carita feliz. ¿Cómo? Libre, contento y distraído. Envuelto en maripositas de colores. Enamorado hasta las patas. Perdido en tu encanto, ese encanto ligero y grácil, tan inquieto y es...